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Musicoterapia en Geriatría




La sesión de musicoterapia en el Centro de Día "Virgen de las Maravillas" de Cehegín, resultó ser una hermosa celebración del día de los enamorados.


El viernes 14 de Febrero, día de los enamorados, comenzamos la sesión de musicoterapia en el Centro de Día “Virgen de las Maravillas” de Cehegín (Murcia) como siempre, haciendo una ronda tranquila, pausada y saludando a cada usuaria y usuario detenidamente, preguntando  cómo estaba, cómo se sentía, qué tal había pasado la semana. Por supuesto, lo hacemos siempre con una sencilla canción: “Hola, N., ¿cómo estás?... Yo estoy bien, ¿Y usted qué tal? La, ra, la…”. Una canción que, a fuerza de repetirla en cada sesión y por ser tan pegadiza, cantan por los pasillos, cantan los monitores, cantan por la mañana y por la tarde, cantan cuando me ven al entrar en la sala. Empieza a ser un saludo habitual entre usuarios y profesionales, sobre todo los viernes, el día de la sesión de musicoterapia. Es una canción que predispone a la alegría, a compartir, a levantar el ánimo, a relacionarse con los demás. Por eso es la canción que abre todas nuestras sesiones, llevando a cabo con ella un reconocimiento explícito de cada usuario que participa en el grupo, utilizando una palabra poderosa para que se haga efectivo: el nombre de cada persona. Es la canción que permite al grupo elevar su tono socio-afectivo, creando un ambiente prosocial.


Después, como una ayuda en la orientación de la realidad, repasamos el día de la semana, el mes, el año, la estación, el tiempo… porque esa realidad nos da las pautas para seguir nuestra sesión de musicoterapia, junto con el estado personal de los usuarios que nos han compartido anteriormente. Y en esta ocasión, surgió rápida la festividad del día: Día de San Valentín, día de los enamorados. Y a eso había que responder. La respuesta del grupo fue recordar canciones de amor, de enamorados: “Recuerdo aquella vez… Alma, corazón y vida”, “Muñequita linda…”, “Clavelitos…”

En ese recorrido sugerí una canción nueva, desconocida para ellos, que forma parte del nuevo disco que he editado y que le da nombre: Tierna fisonomía. Una canción que relata cómo nuestro cuerpo está “diseñado” para la ternura. Así se la presenté y les pedí que escucharan con mucha atención. Les canté la mitad de la canción. Esta es la letra:

 

Tengo dos manos para navegar por tu cuerpo.

Tengo unos labios para detenerme en tu cuello.

Y una nariz para oler tus perfumes secretos.

 

Tengo unos ojos que saben mirarte por dentro.

Y unos oídos a tu corazón siempre atentos.

¡Ay! Y mi lengua, que gusta tus gustos más tiernos.

 

Después de la audición les pedí que recrearan la canción, recorriendo las partes de su cuerpo, imaginando cómo expresan ternura y amor. Íbamos diciendo alguna parte de nuestro cuerpo y el grupo completaba el verso. Después de un rato la recreación quedó así:

 

Tengo unos ojos para mirar lo mucho que me quieres.

Tengo mi boca para saborear los besos que nos damos.

Tengo unos oídos para escuchar tus murmullos amorosos.

 

Tengo mi corazón para depositar toda tu ternura.

Tengo mis manos para abrazarte intensamente.

Tengo mi pensamiento para estar siempre muy cerca de ti.

 

Tengo mi risa para alegrar tu corazón y tu existencia.

Tengo mis pies para encaminarme a ti.

Tengo mi canción para hacer sonar tu alma.



 

Conforme íbamos recreando la canción, la íbamos leyendo, despacio, con emoción, para que el grupo gozase de las bellas reflexiones que era capaz de realizar, así hasta llegar el final. La conclusión fue cantar esta nueva recreación, adaptando la música original. Una recreación que escucharon con mucha atención y que les hizo sentir que a los ochentaytantos sigues teniendo  capacidad de emocionarte, de expresar ternura, de sentirte una persona amorosa.

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También en AFAD MOLINA (Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer y otras demencias de Molina de Segura), tuvimos tiempo para celebrar el día de los enamorados el lunes 17. Y la sensación y los resultados fueron los mismos, a tenor de la recreación que las usuarias realizaron de la canción Tierna fisonomía:

 

Tengo mi sonrisa para dar cariño a quien me encuentre.

Tengo el abrazo para expresarte mi amor.

Tengo el corazón para darte mucha ternura.

 

Tengo la voz para poder comunicar mi alegría.

Tengo mis manos para dar todo lo que tengo dentro.

Tengo mis ojos para ver tus cosas buenas.

Tengo mi canción para alegrar a todos los que me rodean.

 

En este grupo de leves de AFAD se repitió la sensación de sorpresa por lo realizado, de satisfacción por lo expresado y de alegría por los sentimientos que afloraron y que ponen de manifiesto, como algo peculiar de esta asociación, el trabajo que llevamos haciendo ya desde el curso pasado en torno a lo que denominamos musicoterapia prosocial y que nos muestra, como resultado el carácter marcadamente prosocial de la recreación realizada.



En fin, una hermosa celebración de los enamorados. ¿No os parece?

MUSICOTERAPIA, MOTIVACIÓN Y CONVIVENCIA EN LAS AULAS.

Hemos constatado que para incrementar notablemente la motivación para el aprendizaje y la convivencia, es necesario mejorar el ambiente prosocial en las aulas. Mediante la intervención musicoterapéutica somos capaces de incrementar la prosocialidad, alcanzando con ella una presencia positiva y unidad que podemos definir con Roche como una presencia personal que expresa actitudes de proximidad psicológica, atención, escucha profunda, empatía, disponibilidad, ayuda y solidaridad para con otras personas, contribuyendo a un clima psicológico de bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo.

MT en las aulas