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Musicoterapia preventiva-proventiva y social:

la musicopromoción de la salud.

 

El ámbito de la musicoterapia en el que podemos movernos es muy amplio. El  abordaje musicoterapéutico que presentamos en primer lugar se sitúa en el ámbito de la musicoterapia preventiva y social. Y en su definición nos ofrece una inestimable ayuda Patricia Pellizzari en su libro “Salud, escucha y creatividad”:

“La salud es lo que hay que proteger, cuidar, conocer, preservar. No coincidimos con la idea de poner cada vez más rejas en las casas para cuidar la salud, creemos en los modos de vida comunitaria y en la salud como una construcción familiar, barrial, institucional. Promover la salud en musicoterapia significa potenciar los rasgos sanos de un sujeto o grupo de sujetos a través de actividades expresivas y creativas que colaboren en la toma de conciencia de sus fortalezas, de sus deseos y de las herramientas con que cuenta para llevarlos a la realidad solo y con la necesaria ayuda de su entorno.

… Se trata, preponderantemente, de trabajar valorando lo sano del sujeto, lo conservado, lo que tiene y no reconoce o no es valorado por sí mismo o por los demás.

El musicoterapeuta es básicamente un estimulador de la subjetividad y de la salud.” (Pellizzari, 2005, p. 165-166)         

            En el mismo libro, en un capítulo anterior, llama mucho la atención la propuesta de Celia Isla que reclama, incluso, un cambio de denominación para el musicoterapeuta preventivo dado que el término terapia hace referencia directa a la enfermedad. Por eso propone un nombre alternativo: Musicopromotor de la salud. Y así define este ámbito:

“La musicopromoción de la salud provee una variedad única de experiencias musicales de manera intencional y gradual para desarrollar modalidades sonoras que provoquen cambios en el individuo, mejorando su salud y consecuentemente su calidad de vida. El musicopromotor sostiene, acompaña, presta su escucha al entramado sonoro-musical que se construye en el espacio de la musicopromoción” (Pellizzari, 2005, p. 58)

            Por último, nos detenemos un momento en el concepto de provención, que introduce Isla en la anterior cita, con la ayuda de Araceli Onorio y Óscar Fernández que, al hablar de la inserción de la música en el ámbito socio-educativo, afirman con rotundidad que “se ha sustituido la Participación por la intervención; y la Educación social por la prevención” (Onorio, 2008). Por eso apuestan por proveer a las personas de medios con los que puedan construir un futuro y por hacerlas participantes de ese proceso por el que reciban algo y por el que van convirtiéndose en personas autónomas, tal y como remarcan una y otra vez las competencias sociales en educación. Pues provenir requiere el desarrollo de capacidades, habilidades y competencias que permitan a la persona enfrentarse a los retos de su existencia con garantías de poder superarlos. Y en esto también la musicoterapia es proventiva.

MUSICOTERAPIA, MOTIVACIÓN Y CONVIVENCIA EN LAS AULAS.

Hemos constatado que para incrementar notablemente la motivación para el aprendizaje y la convivencia, es necesario mejorar el ambiente prosocial en las aulas. Mediante la intervención musicoterapéutica somos capaces de incrementar la prosocialidad, alcanzando con ella una presencia positiva y unidad que podemos definir con Roche como una presencia personal que expresa actitudes de proximidad psicológica, atención, escucha profunda, empatía, disponibilidad, ayuda y solidaridad para con otras personas, contribuyendo a un clima psicológico de bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo.

MT en las aulas