LA BARAJA DEL BIEN-TRATAR. Diario de un musicoterapeuta.

Continuamente vamos incorporando a nuestro universo cuidadano todos aquellos conceptos o iniciativas que lo enriquecen y lo llenan de sentido. Es nuestra pequeña aportación para ayudar a recrear la realidad desde nuestra propuesta de Escuela de Cuidadanía.

En esta ocasión se trata del Bien-Tratar una iniciativa que nos llega desde el municipio canario de Telde. Un proceso de transformación social que trata de introducir el cuidado de las personas, el patrimonio y el planeta en el seno la Administración pública, una iniciativa pionera que empieza a ser reconocida y premiada. Las organizaciones, entidades, personas físicas que participan han de acreditar el cambio de actitud que va más allá de las agresiones físicas, se trata de una campaña para empezar un proyecto de vida y que han titulado: Me cuido, Te cuido, Cuidamos. En su web tenemos mucha información de esta campaña, de los objetivos, de la formación de redes colaborativas y de muchos materiales: https://violenciacero.org/.

¿Y qué tiene que ver con una baraja, con nuestra baraja?

Algunas de las cartas de nuestra baraja

En el Octavo taller de musicoterapia en el Centro de Mayores de Molina de Segura La canción agradecida, dependiente del IMAS, realizado durante el curso 2021-2022, hemos ido recopilando, en forma de frases, las reflexiones que hemos ido haciendo en torno a la cuidadanía, la compasión, la Tierra-nuestro-hogar, el miedo, el re-cordar, las fortalezas, el agradecimiento, el silencio, la sensibilidad y la paciencia. Y muchas de estas frases surgidas del grupo las hemos agrupado en una baraja de gran tamaño de 54 naipes para que nos sirva de recordatorio y, también, para profundizar con ella el curso que viene, en el que nos inventaremos la forma de jugar con ella.

Al final del curso cada participante en el taller ha recibido un ejemplar a todo color en su bolsa de arpillera de esta baraja del bien-tratar para que les acompañe durante este verano y su lectura reposada les ayude a seguir profundizando en el nuevo paradigma de la cuidadanía que intentamos desplegar en nuestras vidas.

Parece un sencillo ejercicio y lo es, pero sencillo no es sinónimo en este caso de simple porque pone en valor el esfuerzo de las personas del grupo por hacer su propia reflexión, escogiendo sus propias palabras; hacerla con pocas palabras, las más significativas que encuentren en ese momento; partiendo de su propia experiencia personal, familiar, social, no es el ingenio o la pericia con las palabras, sino el sentido es lo que buscamos; participando todas las personas, porque todas tienen algo valioso que ofrecer; con palabras bellas y poéticas, porque la belleza en el decir es otra forma más de cuidar y construir un ambiente no violento, de bien-tratar. 

La alegría, la autoestima, la escucha profunda, la comunicación de calidad, la empatía, la asertividad, la solidaridad, la disposición para dar y recibir ayuda están muy presentes en las 54 cartas de esta baraja. Y presidiendo todo ello, la gratitud, más en concreto el recordar agradecido, porque esta baraja es otra herramienta más para volver a pasar por el corazón (re-cordar) aquellas actitudes, valores, comportamientos que verdaderamente traen bienestar a nuestra vida. Y en la última etapa de nuestra existencia, esta actitud agradecida nos hace seguir amando la vida.

A partir de ahora, alrededor de nuestra mesa de reunión, se oirá muchas veces esta frase: ¡Echad cartas!

Feliz verano.

Proyectos musicales, proyectos con sentido, proyectos agradecidos, proyectos creativos.

Llámanos: 639678489 • Escríbemos: domingo@latapia.es

SONANDO JUNTOS PARA SANAR LA TIERRA. Diario de un musicoterapeuta

El martes 31 de Mayo de 2022 estuvimos presentes en la convivencia anual del Colegio Rural Agrupado Entretierras, que reúne a tres sedes del campo de Torre Pacheco: El Jimenado, Meroños y Los Olmos. Tuvimos esa gran suerte. Me acompañó este día mi compañera musicoterapeuta Sofía Cortijos. Tanto Sofía como yo trabajamos activamente en el campo de la musicoterapia y habíamos participado hace algunos meses en el curso de formación de Facilitadores de Círculos de Percusión del gran especialista Pau Gimeno.

Aunque la percusión es algo que los musicoterapeutas utilizamos todos los días, la formación como facilitadores de círculos de percusión nos ha permitido utilizarla en gran grupo y comprobar los muchos beneficios que tiene: facilita la escucha, favorece la comunicación efectiva y afectiva, reduce los niveles de estrés, genera energía, positividad y unión, enriquece el sentimiento de cohesión, potencia la cooperación y el respeto, permite conectar consigo mismo/a y los/as demás y conecta a la persona al momento presente.

Sofía Cortijos, Domingo Pérez y Yolanda Pedreño, la profesora de música, que nos acompañó en todo momento.

Fue una jornada muy especial e intensa que comenzó a las 9 de la mañana, preparando sonido porque teníamos por delante el reto de realizar tres sesiones con algo más de 90 niños en cada una de ellas ( o sea, cerca de 300 niños). Terminamos un poco después de las 13 horas. Y este es el resumen de lo que realizamos:

Se trataba de hacer, con la técnica del círculo de percusión, un taller en el que los críos utilizaran botellas de plástico de 2 litros como el instrumento de percusión. Lo cual nos llevó a plantear un círculo de percusión centrado en la intensidad, la velocidad, la coordinación, el silencio, la graduación del sonido…Las botellas de plástico eran un elemento simbólico muy importante porque, además de para el círculo de percusión, iban a servir para terminar haciendo un pequeño acto simbólico que hablara del cuidado de la Tierra y de toda su comunidad de vida.

Un momento del taller de la Primera Etapa de Primaria

Todos los alumnos vinieron con sus dos botellas grandes de agua dispuestos a hacerlas sonar y bien que lo hicieron. Con gran entusiasmo lo hicieron y un nivel de atención y participación muy alto, a pesar del gran número de alumnos por grupo.

Una experiencia festiva y comunitaria en la que participaron primeramente los alumnos de la primera etapa de primaria (1º, 2º y 3º) y que lo hicieron con gozo porque era, además la primera convivencia que hacían después de dos años de restricciones por la pandemia. Así que el entusiasmo era manifiesto.

Después del almuerzo nos reunimos con las niñas y niños de infantil (3, 4 y 5 años) en el porche, resguardándonos del sol que calentaba muchísimo. Se entregaron en cuerpo y alma a la tarea de hacer sonar esos improvisados instrumentos de percusión en favor de la Tierra.

Por último fue la segunda etapa de primaria (4º, 5º y 6º) los que participaron en el taller. Y vaya sí participaron. El volumen al percutir las botellas subió varios puntos. Con ellos pudimos realizar muchos más momentos de improvisación y de creación, incluso, de alguna canción.

El esquema, con los tres grupos, era el mismo: un momento inicial de improvisación, calentamiento y familiarización con algunas pautas que les propusimos para el funcionamiento colectivo y que nos ayudarían a improvisar. Un segundo momento donde el grupo acompañaba con su percusión una narración. Con los de infantil utilizamos un cuento que escribí hace algún tiempo y que se titula LOS TRES POLLITOS Y LOS CINCO ANIMALES. Con los grupos de primaria la narración fue LOS TRES GIGANTES, una adaptación que he realizado de un cuento de Patricia Morales, con el mismo título. Para terminar, otro momento de improvisación en círculo, intentando imitar un castillo de fuegos artificiales y que terminábamos depositando todas las botellas utilizadas en el contenedor amarillo del plástico, como un sencillo símbolo de nuestro compromiso con el cuidado de la Tierra.

Por supuesto, LA CARTA DE LA TIERRA, se hizo muy presente durante los talleres. Dar a conocer su contenido y su propuesta ética para el rescate de nuestra casa común era muy importante.

También nos comprometimos a seguir formando parte de LA LIGA DE LA GENTE EXTRAORDINARIA, la propuesta educativa y lúdica que hemos creado a partir de este texto tan importante y tan poco conocido. Este taller y un Street Escape, del que podéis saber aquí, forman parte de la propuesta que hacemos a los centros educativos, a las AAVV y a cualquier grupo que quiera profundizar en ello. Es nuestro compromiso.

Al final, podemos resumir esta experiencia vivencial subrayando que contiene implícitos valores de escucha y comunicación, de empatía, diversión y diversidad, entre otros. Y, de una forma específica, nos introduce en el objetivo último de esta propuesta y de todo el trabajo de LA TAPIA en estos momentos: LA ESCUELA DE CUIDADANÍA. Una escuela que nos ayuda a entender que hemos de dar el paso de ser ciudadanas y ciudadanos a ser CUIDADANAS y CUIDADANOS. Y todo de una forma lúdica, con alegría, con mucha alegría.

Al terminar, muchos niños se acercaron a nosotros a abrazarnos. Esa fue una potente confirmación de que habíamos conseguido nuestros objetivos.

Y, por supuesto, agradecer al grupo de profesoras y profesores, que hacen un trabajo excelente en este CRA ENTRETIERRAS, el habernos invitado a compartir su comida y un rato distendido de convivencia al finalizar los talleres. Nos sentimos muy honrados de haber formado parte de esta convivencia.

Llamadnos si queréis realizar este taller en vuestro centro escolar.

Creemos que merece mucho la pena y es muy fácil de montar.

Contacto: Domingo Pérez Bermejo • Teléfono: 639678489 •

Correo-e: domingo@latapia.es

Un besico.

RECREAR. Diario de un musicoterapeuta

Una de las técnicas que utilizamos en nuestras sesiones de musicoterapia es el de la RECREACIÓN DE CANCIONES. Personalmente la utilizo con bastante frecuencia porque he experimentado cómo las palabras pueden cambiar la realidad para bien o para mal.

Y si esas palabras, además, son cantadas, influyen más poderosamente en nosotros.

La técnica de la recreación consiste en cambiar la letra o la música de una canción existente. Normalmente es la letra lo que cambiamos. Como yo he hecho con una canción que me la llegado esta mañana a primera hora para que el estribillo que me sonara durante todo el día fuera muy diferente a lo que he escuchado.

No hablo en absoluto de la intencionalidad de quién me ha enviado ese corte, en ningún momento pretendo juzgarlo. La recreación surge a partir del sentimiento que me ha provocado escuchar ese estribillo. Y mi sentimiento y las emociones que provoca en mí es algo totalmente distinto de la motivación de quien lo ha enviado. Pues bien, el sentimiento ha sido de desesperanza, de tristeza, de horizontes cerrados.

Posiblemente ha sido así porque el audio era de una persona que pretendidamente nos lanzaba un mensaje de alegría, aunque lo que acompañaba a este mensaje era un estribillo que repetía: “Hoy, igual que ayer. Todos los días lo mismo”, esa famosa canción de Los Chichos.

Mi respuesta, mi reflexión, ha sido completar ese estribillo, reflexionando sobre nuestro estado actual de confinamiento por la pandemia que nos asola. Y he realizado una pequeña RECREACIÓN:

“Hoy. igual que ayer.

¡Todos los días lo mismo!

Hoy, igual que ayer”.

¡Todos los días remando!

Todos los días remando

para poder alcanzar

la playa y su alegría.

Porque hoy es nuevo día,

igualico y diferente.

Tatúalo en tu frente,

mejor en tu corazón.

Remar, remar y remar.

¡Juntos podemos llegar!

Intento no contagiar emociones relacionadas con el miedo, la ira o la tristeza. Intento reforzar en mi la idea de que todos estamos tratando de dar lo mejor. Intento buscar la manera de adaptarme a los nuevos cambios. Intento agradecer y valorar, encontrar un propósito, ayudar y estar abierto para recibir ayuda.

Así, seguro que lo conseguiremos, juntos conseguiremos mejorar nuestro entorno. Para eso llena tu vida de sosiego, de paciencia, de relaciones positivas y de creatividad.

¡Remar, remar y remar!

¡Juntos podemos llegar!

Besicos

LA TEORÍA DEL TABURETE. Diario de un musicoterapeuta

Desde los tiempos de Euclides (325-365 a.c.), el gran matemático y padre de la geometría, sabemos que cualquier objeto con tres apoyos es más estable que ningún otro. También sabemos que en un objeto apoyado en tres patas, dos de ellas sirven para posicionar el objeto y la tercera sirve para estabilizarlo. Se adapta a cualquier tipo de superficie, aunque ésta sea irregular. No así un objeto de cuatro patas, una silla por ejemplo, porque basta que haya una pequeña irregularidad o desnivel en la superficie para que enseguida comience a “cojear” de una pata. La explicación física es que tres patas están apoyadas en el mismo plano y la cuarta en otro plano diferente.

Por eso hemos elegido el taburete de tres patas como una estupenda analogía para explicar nuestro trabajo como musicoterapeutas. En la búsqueda de instrumentos, técnicas, argumentos y procesos que mejoren constantemente nuestro trabajo diario, el taburete de tres patas nos ayuda a entender este tipo de intervención.

Las tres patas de nuestro taburete son el musicoterapeuta titulado, la experiencia sonora y musical y el cliente-usuario-paciente, capaces de interactuar sean la condiciones que sean, porque hay una preparación científica adecuada, gran capacidad de empatía, de escucha, el deseo de ayudar, el deseo de mejorar, la confianza en la mejora o el deseo de crecimiento personal o grupal. Estas tres patas sostienen toda nuestra práctica, porque si dos patas (musicoterapeuta y usuario) son capaces de definir el ámbito de la ayuda y el acompañamiento precisos, la otra pata (la música) es capaz de dar estabilidad a esa relación y hacer de ella un encuentro sanador o de crecimiento o de mejora, dependiendo de los objetivos que nos planteemos después de la evaluación inicial.

Dos notas muy importantes para nuestra intervención: estabilidad y adaptación. También seguridad y resistencia.

Desde otro punto de vista, este taburete puede servir también como analogía para explicar aspectos fundamentales del terapeuta musical y del método de trabajo que, como musicoterapeutas, llevamos a cabo.

Como musicoterapeutas, nos acercamos al grupo con la sencillez de un taburete de tres patas, pero también con su seguridad y su estabilidad que nos permite “acomodarnos” a cualquier “superficie”, a cualquier grupo. Por seguir con la analogía, un taburete de tres patas es “el asiento con más empatía” que existe.

Un taburete  es la expresión mínima de un asiento y, por eso es capaz de acercarse mucho al grupo y participar con él en su proceso sin artificios ni ocupando un lugar excesivo. Máxime si estamos hablando de un musicoterapeuta que, por su forma de intervenir, ha de participar muy activamente con el grupo. Y en distancias tan cortas y con un apoyo tan liviano y apenas perceptible como el taburete, hay actitudes básicas del terapeuta que no se pueden disimular como la escucha activa, la empatía, la aceptación incondicional y la autenticidad. También ayudan otras características del terapeuta como la cordialidad, la competencia, la confianza, la atracción o la directividad (siendo lo menos directivo que las condiciones permitan).

Nuestra experiencia, la que queremos explicar aquí, se fundamenta en la intervención grupal, comunitaria, donde el grupo es el objeto de nuestro trabajo y todo el esfuerzo se dirige a la consecución de un ambiente prosocial en dicho grupo.

Nuestra intervención ha de dotarse de la estabilidad, adaptabilidad y seguridad de un taburete y, por eso, es importante que esté bien afincada en patas robustas. Una de las patas es la NEUROCIENCIA, la Neuropsicología y la Neuroeducación que nos aportan, con evidencias científicas, algo que por la experiencia habíamos observado: todo aprendizaje es emocionante o, de otra manera, ninguna experiencia, ningún conocimiento es capaz de cambiar a la persona significativamente si no está dotada de una carga emocional importante. Una carga emocional que pone en evidencia la plasticidad impresionante de nuestro cerebro. Resulta que la música, utilizada por un musicoterapeuta en sesión, es una herramienta poderosa para desencadenar esa plasticidad significativamente. Por lo que uno de nuestros objetivos musicoterapéuticos es el abordaje de nuestro mundo emocional para saber utilizarlo en favor de nuestro bienestar.

Otra pata del taburete de nuestra intervención es la PSICOLOGÍA POSITIVA. Es aquella corriente de la psicología de finales del siglo pasado, pero sobre todo de éste en la que se insta a la psicología a preocuparse de trabajar por el bienestar de las personas a partir también de sus fortalezas y no solamente de sus debilidades. Esta visión nos proporciona las evidencias científicas necesarias para abordar un trabajo preventivo y proventivo con los grupos con que nos hemos encontrado durante estos últimos años, sean niños, adolescentes, jóvenes, personas con discapacidad, personas con enfermedades mentales graves, personas con alzheimer o personas mayores. Con todos ellos hemos sido capaces de trabajar enfocados en sus fortalezas, cómo reconocerlas, cómo apoyarse en ellas, cómo desarrollarlas y afianzarlas para avanzar hacia el bienestar posible.

La otra pata es la teoría de la PROSOCIALIDAD, que nos indica un camino para conseguir que tanto el grupo como la persona individualmente sean capaces de tener una presencia positiva y de unidad. Partiremos siempre de nuestro núcleo creativo personal y grupal y, a partir de las experiencias musicales que vayan surgiendo, exploraremos los territorios de la autoestima, la escucha profunda, la disposición para dar y recibir ayuda, la empatía, la asertividad, la solidaridad… hasta intuir qué significa, en nuestro caso, tener una presencia positiva y de unidad allí donde estemos.

Para ello, hemos elaborado un mapa conceptual que va enriqueciéndose continuamente y que nos ayuda en nuestro proceso de intervención.

SOMOS MÚSICA. Diario de un musicoterapeuta

No sé si está bien comenzar una presentación con preguntas, pero es que es lo primero que se me viene a la cabeza: ¿Recuerdas algún día de tu vida sin música? ¿Algún momento importante de tu vida le ha faltado la música? ¿Cuántos momentos intensos, significativos, apasionantes has vivido acompañados o provocados por la música? Y la última pregunta: ¿Notas cómo resuena tu cuerpo con la música?

En nuestra gestación, en nuestro nacimiento, en nuestro crecimiento y madurez como personas, la música es un elemento constante, es más, es un elemento constitutivo de nuestra existencia como personas. Por eso, yo creo que podemos decir sin problemas que SOMOS MÚSICA y nuestro cuerpo es el instrumento musical más íntimo e impresionante de música que tenemos.

Toda nuestra vida no es otra cosa que recorrer un largo y constante camino que va desde el ruido más rudimentario al sonido más elaborado que dotamos de ritmo e intensidad y de ahí al nacimiento de la melodía, que al juntarse con otras melodías hacen crecer la armonía.

Nuestra biografía, desde este punto de vista, es un conjunto de sonidos, ritmos, melodías y armonías que han conformado nuestra música interior que va repitiendo constantemente la canción de nuestra vida.

Qué es la enfermedad sino la rotura de nuestra armonía interior que ha de recuperarse para que recuperemos la salud. Una salud que hemos de entender en un sentido bien amplio, no sólo de un correcto funcionamiento de nuestros órganos vitales y la complejísima maquinaria de nuestro cuerpo, sino también de experimentar bienestar y paz interior, alegría, esperanza, autoestima.

A nuestro cuerpo, en definitiva, le pasa como a cualquier instrumento: es necesario “ir haciéndolo” y no hay otra forma de hacerlo, de que madure que hacer que suene constantemente para que llegue a alcanzar su sonido mejor.

Vamos a experimentar y “oír” nuestro cuerpo, a dejar que de él surjan nuestros sonidos, nuestros ritmos, nuestra melodía y vamos a dejar que, al encontrarse con otras personas, surja la armonía que da plenitud a nuestra persona. Redescubriremos la canción de nuestra vida, recibida por el grupo que nos ofrecerá una caja de resonancia amplificada para darnos cuenta de todos los detalles y matices de nuestra canción.

Por eso, una pequeña sugerencia desde el principio: Quita la funda que recubre tu instrumento, déjalo al aire y que comience a sonar.

Éste es el objetivo último de nuestro trabajo en musicoterapia preventiva, proventiva, prosocial y comunitaria. Es la «paleta sonora» que empleamos en nuestras sesiones.