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El nacimiento de la música

UN RELATO FANTÁSTICO DE DOMINGO PÉREZ BERMEJO.

Niño, que es muy curioso por naturaleza, le preguntó a Hombre: ¿cómo nació Música? Se puso Hombre muy serio y circunspecto y respondió: Pues la música nació del esfuerzo de Hombre por la supervivencia, procurando alimento y protección, utilizando todos los recursos que encontraba a su alcance.

A Niño no le gustó demasiado esa explicación, entre otras cosas porque no entendió nada de lo que le dijo Hombre. Y entonces se fue a preguntar a Musa, la madre de Música. que con tranquilidad y palabras claras le ofreció esta explicación: Una vez Hombre cogió unas piedras y aprendió con ellas a cazar arrojándolas a Animales y también aprendió a espantarlos haciendo ruido con ellas, chocándolas entre sí, golpeando en el suelo y en los troncos de los árboles.

Durante el día, Musa se puso a jugar con Niño a imitar a Hombre cogiendo dos piedras que apenas podía sostener y las chocaba entre sí riéndose. Por la noche Hombre y Mujer se pusieron a chocar con Niño sus piedras y rieron. Niño, se echaba en brazos de Musa y se quedaba durmiendo feliz.

En otra ocasión Hombre descubrió que el ruido era más fuerte y asustaba más si la piedra la golpeabas contra los troncos de los árboles que estaban huecos. También se oía su sonido mucho más fuerte y más lejos. Y utilizó ese sonido para asustar, para llamar a otro Hombre, para cazar.

Musa enseño a Niño a coger dos palos (era más fácil que coger dos piedras) y a golpearlos contra el tronco vacío que había traído Hombre. Por la noche Musa y Hombre cogieron también dos palos y comenzaron a golpear el tronco y a chillar de alegría.

Otra noche, después de una larga jornada de caza, Hombre y sus vecinos se juntaron a celebrar que habían cazado una gran pieza juntos y cocinaron entre todos un buen pedazo para comérselo en compañía.

Niño y sus amigos (bajo la atenta mirada de Musa), después de cenar, cogieron los palos que utilizaban sus padres y comenzaron a jugar chocándolos entre sí, golpeando los troncos vacíos que tenían, los grandes huesos y los caparazones de tortugas.

Hombre y sus amigos no se oían entre sí por culpa del ruido que hacían Niño y sus amigos, así que se pusieron a gritar contando lo que había sucedido ese día y, contagiados por el ritmo de los Niños, comenzaron a contarlo subiendo y bajando la voz e imitando el sonidos de los distintos animales.

Musa, más atrevida, se levantó y comenzó a moverse al ritmo de los sonidos de Niño y de las voces de Hombre, contando con sus movimientos lo que Hombre contaban con sus voces. Al final, todos terminaron moviéndose al mismo compás alrededor del fuego, imitando al pájaro, al oso, al ciervo, al viento y a la lluvia.

Musa enseñó a Niño a hacer vibrar los arcos de Hombre. Y a Niño le gustaba el sonido que emitían cuando movía la tripa con sus pequeños dedos o la frotaba contra un tronco vacío. Y una noche de celebración de una gran cacería Musa trajo un tronco vacío al que había cubierto por una parte con una piel seca y tirante y lo golpeaba con un palo. Su sonido era impresionante con menos esfuerzo y enseguida en cada casa había alguno.

También descubrió Musa que un hueso hueco con un agujero hacía un sonido que imitaba a los pájaros. Hombre, enseguida, lo utilizó para cazar aves que atraía con su sonido y también lo utilizaba para hacer señales de llamada o de ayuda.

Y, como siempre, Niño (bajo la atenta mirada de Musa) aprendió que con más agujeros ese hueso podía imitar a más pájaros a la vez y era muy divertido. También aprendió a hacerlos con caña y ramas de los árboles.

Hombre descubrió que había sonidos terroríficos que llenaban de temor el corazón del hombre y construyó grandes tambores y grandes trompetas para utilizarlas para la guerra y sus grandes competiciones deportivas.

Niño aprendió, bajo la atenta mirada de Musa, a construir tambores estrechos y anchos, de madera y de latón, con pieles fuertes y sonoras y delgadas y delicadas. Aprendió a construir silbatos agudos y graves y arcos con una y con muchas cuerdas. También aprendió a cantar, a bailar, a pintar, a esculpir, a escribir poemas…

Cuando llegó el momento oportuno, Musa le preguntó a Hombre: “¿Qué sonido tienen las estrellas… y la luna? Hombre la miró y le dijo: “Musa, ¡estás loca!”. Y se marchó. Entonces Musa fue a preguntarle a Niño: “¿Qué sonido tienen las estrellas… y la luna?”

Niño se puso a pintar de colores un gran lienzo lanzando la pintura contra él mientras bailaba y golpeaba barras de metal entre sí. Y Musa terminó salpicada de pintura de muchos colores, cantando y bailando con Niño.

En ese momento se produjo un gran destello en el jardín y apareció Música. Y nunca dejó de acompañar a Niño, a Musa y a Hombre. Niño sonrió a Musa, se echó (como siempre) en sus brazos y se quedó dormido profundamente.

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Gracias por leer este relato que he elaborado después de recoger algunos datos en investigaciones existentes sobre el nacimiento de la música. Creo que es una forma muy pedagógica de despertar la curiosidad en los niños sobre la relación de la música con nuestra vida.

Si eres profe, puede ser un ejercicio muy chulo hacer esto mismo con tus alumnos. Que investiguen en las redes, que recojan datos de las distintas épocas por grupos, que se inventen un relato (como yo he hecho), una pequeña representación, un comic, un mural… Seguro que os sale un trabajo estupendo… Y si, además, me lo contáis, podemos hacer alguna entrada en este blog. Buen y creativo trabajo.

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Además…

Puedes descargarte mi GUÍA DE INTRODUCCIÓN A LA MUSICOTERAPIA PROSOCIAL

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